Recientemente se le está concediendo una relativa importancia en los medios de comunicación a un tema ciertamente serio, como son los recortes en la sanidad pública española.
Concretamente, en Comunidades Autónomas como Galicia, Cataluña y Madrid, entre otras. Y digo relativa ya que hasta ayer y hoy, escasamente aparecían piezas informativas en los diarios de tirada nacional.
En Cataluña, el presidente de la Comunitat, Artur Mas propone recortar otro 5% en salud, lo que suponen unos 432,7 millones de euros. El Ejecutivo autonómico también mantiene la pretensión de establecer un copago farmacéutico o “ticket moderador” (con el que espera recaudar 100 millones), estableciendo una tasa (que no impuesto) por receta médica de un euro.
Este tema no es nuevo en esta comunidad, ya que el mes pasado el Instituto Catalán de la Salud (ICS) estaba pendiente de negociar un recorte extra de 45 millones de euros sobre las nóminas de los 40.000 sanitarios de la mayor empresa pública de Cataluña. Como respuesta se determinaron dos días de parón, el 15 y 16 de noviembre, garantizando los servicios mínimos.
En Madrid, el Gobierno regional de Esperanza Aguirre anunció ayer una enmienda a la Ley de Acompañamiento que supone ampliar el horario de sus trabajadores y recortarles las prestaciones por baja. La medida afecta a 120.000 de los 170.000 trabajadores del sector público (un 70%), como anuncia El País (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2011/12/20/madrid/1324383474_191902.html).
En Galicia, la situación tampoco es muy diferente. Los sindicatos médicos amenazaron el mes pasado con una huelga debido a los presuntos recortes previstos por el gobierno del señor Nuñez Feijóo, y se generó cierta controversia debido al planteamiento del famoso código 29, consistente en la aplicación de un copago.
Mi reflexión personal incide en que la sanidad ya se financia mediante tributos, por lo cual la introducción del copago haría tributar dos veces por el mismo servicio, el cual debería ser de carácter universal, y debería estar garantizado por los gobiernos. Del mismo modo, ¿quién nos asegura que los recortes que se están produciendo en comunidades gobernadas por el Partido Popular no son una plataforma a la plataforma de medidas sociales que piensa implantar el presidente electo Mariano Rajoy?
La cuestión que salta al aire es la siguiente: Si se empieza por recortar en sectores fundamentales como son la sanidad y la educación, ¿qué, y en qué medida, será lo siguiente "recortable"?